Salvaescaleras, una salida a la reclusión.

Por: admin

El Ayuntamiento de Madrid ha convocado, dentro del Plan MAD-RE., una serie de ayudas destinadas a fomentar la rehabilitación de edificios situados en muchos barrios de la capital. Entre otras obras subvencionables se encuentran las de mejora de las condiciones de accesibilidad a los edificios.

Esto ha hecho que haya un repunte de llamadas tanto de particulares como administradores de fincas solicitando nuestros servicios como profesionales de la accesibilidad.

Cada intervención: la esperanza de una mejor calidad de vida

Durante el último mes hemos visitado más de una decena de comunidades de propietarios que, creen llegado el momento de eliminar ciertas barreras con las que han convivido durante años. Aunque el rango de soluciones es relativamente limitado (prácticamente todas las intervenciones consisten en la construcción de rampas o instalación o modificación de aparatos elevadores, ya sean plataformas, ascensores, etc), la realidad es que es necesario estudiar cada caso concreto y ser muy minuciosos para plantear la solución óptima, que será la que ajustándose a normativa combine comodidad, seguridad y economía . Y si queda bonito… mejor que mejor.

En 100×100 Accesible nos implicamos en cada intervención, porque detrás de cada una de ellas hay una familia, una historia y representa la esperanza de una mejor calidad de vida. Todas nos dejan un poso personal y profesional que aprovecharemos cuando de nuevo suene el teléfono y escribamos una nueva dirección en nuestra agenda.

No todas las historias tienen un final feliz

La realidad es que en muchas ocasiones conseguir las mínimas condiciones de accesibilidad que se adapten a la normativa no es posible. Hablamos sobre todo, de edificios de mas de 40 años de antigüedad diseñados y construidos sin unas pautas sobre las condiciones de acceso que debían cumplir los edificios.

edificio viviendaEs duro enfrentarse a uno de estos casos. Es el final de una pelea en el que hemos negociado centímetro a centímetro y tanto por ciento a tanto por ciento, pero la geometría es terca… y si no cabe…no cabe.

Pero hoy la reflexión no quiere quedarse ahí. ¿Se puede hacer más para que edificios de una determinada antigüedad sean mas accesibles?

Contextualicemos: El conjunto de normas por el que se rige la construcción de edificios en España es el Código Técnico de la Edificación (CTE), de 2007. En 2010 se incluyeron las condiciones de accesibilidad en el Documento Básico de Seguridad de Utilización Y Accesibilidad (SUA9).

En origen, el CTE fue redactado pensando en la obra nueva que en aquellos años vivía un gran auge. Posteriormente, cuando las circunstancias nos obligaban a mirar mas hacia lo que habíamos construido, que hacia lo que íbamos a construir nos dimos cuenta de que las miles de hojas del CTE no eran capaces de cubrir la complejidad de intervenir sobre un edificio construido.

En muchos casos fueron los técnicos de la administración los encargados de interpretar la norma para ajustarla a cada caso, pero lógicamente se generaban interpretaciones diversas, y por tanto agravios comparativos, además de poner en serios apuros a personas que tenían en sus manos la responsabilidad de decidir qué obras se podían llevar adelante y cuales no.
 
padlock-406986_640 En el caso de la accesibilidad, se vio pronto que las exigencias espaciales, justificadas por la necesidad de un uso cómodo, igualitario y seguro, excedían en muchos casos de las posibilidades reales de los inmuebles y sus propietarios.
 
Esta situación estaba dejando encerradas en sus casas a muchas personas que, con problemas de movilidad, ya no eran capaces de subir o bajar escaleras. Hablamos de personas enfermas, con discapacidad y fundamentalmente mayores.

La Administración ha hechos esfuerzos (necesarios pero no suficientes) para que las Comunidades de Propietarios fueran mejorando las condiciones de sus inmuebles:

    • Ayudas y subvenciones gestionadas por entidades estatales, autonómicas y locales
      Cambios normativos, como la Ley de Regeneración Urbana y Ley de Propiedad Horizontal.
      Flexibilización de la ley para conseguir criterios más estables y generalizables

Pero, para nosotros, la pregunta sigue ahí: ¿Se puede hacer más?

Un ejemplo

Día a día nos econtramos con propietarios que se ponen de acuerdo para “hacer algo” con esos pocos escalones que existen en muchos portales y unen el nivel de la calle con el de la planta baja en el que, en muchos casos, está el acceso al ascensor.

Hasta 2 escalones se pueden resolver con una rampa en el interior del portal (un portal bastante generoso). De 3 a 5 habría que tener espacio en el exterior propiedad de la Comunidad (un jardín o similar), pero requiere elevar el suelo del portal, para lo que no siempre hay altura disponible.

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Si se descarta la rampa habrá que recurrir a un “dispositivo elevador”, las plataformas salvaescaleras que discurren por un rail soportado sobre una de las paredes o barandilla de la escalera y la puede utilizar un usuario sin bajarse de su silla de ruedas. Por desgracia, no podemos contar con las sillas salvaescaleras que solo están permitidas en el interior de viviendas particulares.

Nota: Fruto del continuo trabajo de actualización en cuanto a la aplicación del Documento Básico de Seguridad de Utilización y Accesibilidad realizado por parte del Ministerio de Fomento este último párrafo ha dejado de ser correcto. Puedes saber por qué en nuestra entrada Se puede hacer mas.

Las condiciones para la instalación de plataformas salvaescaleras se detallan en un documento de apoyo publicado por el Ministerio denominado Documento de Apoyo DB-SUA/2. El principal requerimiento está relacionado con el espacio libre de escalera que debe quedar cuando se encuentran desplegadas:

“únicamente se deben instalar cuando en su posición de uso no impidan la utilización segura de la escalera por otras personas a pie, cuando en su posición plegada no reduzcan ni la anchura mínima exigible de la escalera ni la de cálculo de los elementos de evacuación (pasillos, escaleras, etc.) y cuando se pongan los medios humanos o técnicos para asegurar que en caso de emergencia no se entorpezca la evacuación” lo que supone que
“se debe dejar un espacio libre de al menos 60 cm cuando ésta se encuentra desplegada”

Esta dimensión, por tanto, impide la instalación de plataformas de este tipo en todos aquellos tramos de escalera con un ancho menor de 90 + 60 = 150cm. Se trata de un criterio muy restrictivo que dejaba fuera a buena parte de los edificios susceptibles de mejorar su acceso con esta solución.

En una actualización del Documento DA DB-SUA/2 publicada por el propio ministerio se establecieron una serie de excepciones que permitía la instalación de plataformas aunque extendida ocupara la totalidad del ancho de la escalera:

    • En edificios en los que se prevea tránsito reducido de personas (hasta 8 viviendas)
      En edificios en que exista un recorrido alternativo a esa escalera para realizar la evacuación.
      En tramos de escaleras no muy prolongados (hasta 8 escalones)

Una reflexión, ¿Una solución? y una pregunta

Esta flexibilización podría dar respuesta a numerosos inmuebles, pero no está siendo aplicada de manera generalizada por los técnicos municipales que en algunos casos se muestran reticentes a conceder las licencias para su instalación.(Entendemos la dificultad que requiere su trabajo)

La realidad nos dice que, en muchos casos, si no hay posibilidad de instalar un salvaescaleras, la solución final es… No hacer nada.

Esos días que te has peleado con medidas, porcentajes y giros para comprobar que no hay ninguna solución dentro de la normativa que mejore la vida de una persona en un aspecto tan básico como salir a la calle te viene otra vez la pregunta a la mente:
¿Se puede hacer más?

portfolio_chair_01Imagen cedida por Tuelevador.com

No tenemos respuesta para esa pregunta, pero sí ánimo para plantear la reflexión: entendemos que la seguridad en la evacuación es un requisito importante, pero… se justifica privar a alguien de la posibilidad de salir a la calle por un hecho tan estadísticamente improbable como que haya que evacuar el edificio mientras la plataforma está en funcionamiento. ¿Cuántas veces han evacuado un edificio de viviendas con vosotros dentro?

Entendemos que una silla salvaescaleras no es una solución que pueda ser utilizada de manera autónoma por un usuario de silla de ruedas, pero… cuando no es viable otra solución ¿no es mejor poder salir a la calle, aunque sea con ayuda, que no tener ni siquiera esa posibilidad?

A veces no hay manera de conciliar estas realidades. Y surge esa pregunta…¿Se puede hacer más?

Cuéntanos cual es tu opinión, tu experiencia, seguro que entre todos la reflexión es mucho más rica.

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